Capítulo 9
Para ser héroe, primero tienes que tener la mentalidad correcta.
Esa fue la creencia de una pequeña niña, soñando en convertirse en una heroína.
Y naturalmente, sus acciones reflejaron tal creencia.
Aunque la gente la llame rígida o inflexible, ella creía que los héroes no debían en dudar en hacer lo que creen correcto. Vivió su vida de esa manera, incluso si significaba que la gente decidiera distanciarse de ella.
Es por eso que, cuando algunos de los aspirantes a héroe llegaron tarde, se puso furiosa.
Aunque reconocía sus excelentes habilidades, que les permitió ver a través de las ilusiones de la profesora y manejarlas con facilidad, creyó que su mentalidad podía ser más heroica. Después de terminar de comer, regañó a la chica pelirroja cuando se la encontró.
“¿No tienes ya la edad suficiente para despertarte sola, sin tus padres?”
“Lo siento, no llegaré tarde a partir de ahora. Y disculpa, no tengo padres.”
Su corazón, al ver a la niña sonreír tristemente mientras respondía, se hundió a más no poder.
¿Cuántas veces tuvo que escucharlo como para poder responder de tal forma, como si no importase?
Incluso en un mundo donde los héroes protegían a las personas, el acoso escolar todavía existía.
No tener padres era una excusa fácil para el acoso.
Debió haber escuchado innumerables veces que era diferente, solo por no tener padres.
Y cada vez, debió haberse sentido dolida, mientras las cicatrices de esas heridas se acumulaban tanto que ahora podía sonreír incluso con sus propias palabras hirientes, involuntarias por sí misma.
Siempre fue así...
Lo que pensaba que era lo correcto, a menudo dañaba sin querer a otros.
Eso no fue heroico en absoluto.
Y tal vez ese día, la culpa pesó mucho en su corazón.
Y quizás por eso, a pesar de que la profesora la nombró representante de clase, no sintió ninguna alegría.
Todo el tiempo pensaba que los héroes deberían liderar a todos, y siempre se sintió feliz cuando la nombraban como representante de la clase. Pero ahora, no sintió nada.
Solo pudo ver los ojos rojos de aquella chica, mirándola desde la distancia, mientras seguía con una expresión en blanco.
Al día siguiente, mientras limpiaba el aula, vio a la chica pelirroja entrar en el aula.
Aún eran las 7:30, faltando 30 minutos para que empezaran las clases.
¿Se tomó en serio lo que dijo ayer?
La chica la miró fijamente por un momento antes de alejarse.
Por un momento, su pecho se sintió pesado y le costó respirar.
Ese mismo día, tuvieron su primera clase de sparring.
Cuando la profesora gritó el nombre de su compañero de entrenamiento, su corazón comenzó a latir con fuerza.
Le toco Scarlet Evande, la chica pelirroja.
Aunque se sintió incómoda, los héroes debían dar lo mejor de sí, sin importar la situación.
Se mordió el labio, y disminuyó la resistencia del aire a su alrededor mientras desenvainaba su espada.
Junto a su habilidad, la velocidad era su arma.
Y aunque ella se preparó para la pelea, Scarlet ni siquiera sacó un arma.
Incluso ante tal situación, ella lo encaró de frente sin acobardarse. Pero, ¿por qué Scarlet no?
Reprimiendo su creciente ira, habló.
“¿Te estás burlando de mí...? Saca tu arma.”
“No... tengo un arma.”
Por un momento, sintió que su ira se desbordaba.
Cualquier persona aspirante a ser un héroe, debe de haber entrenado con al menos un arma desde una temprana edad.
Incluso con sus habilidades, hay una gran diferencia entre una persona con arma y una que no.
Su declaración de no usar una le pareció un insulto, como si dijera que podía ganar sin una.
En respuesta, decidió hacer que Scarlet pagara por su arrogancia.
“Bien... si me vas a subestimar, no esperes que sea fácil contigo solo porque estás desarmada. Prepárate.”
En ese instante, Scarlet adoptó una postura de combate y las llamas brotaron de su cuerpo.
Lo difícil de lidiar con usuarios que manejan el fuego, son sus poderosos ataques de largo alcance.
Scarlet no tenía un arma, así que no se enfrentaría en un combate cuerpo a cuerpo.
Su postura era un farol. Quería terminarlo de un solo ataque.
3, 2, 1
Tan pronto como comenzó la pelea, se abalanzó sobre Scarlet con todas sus fuerzas, buscando un golpe rápido.
Sin ninguna resistencia del aire, su embestida era lo suficientemente rápida como para atrapar a la mayoría de los héroes con la guardia baja. Sin embargo, no sintió ningún impacto de su ataque.
A un solo paso, a un pelo de distancia. Eso fue suficiente para crear una apertura crítica.
Los ojos de Scarlet, ardiendo como sus llamas, se encontraron con los suyos.
Por un momento, sintió escalofríos.
Esos ojos indiferentes parecían decir: “Sabía que atacarías así.”
Una patada giratoria, utilizando completamente la fuerza de rotación, voló hacia ella.
Un fuerte ruido resonó cuando la barrera de aire comprimido que había puesto vibró.
El poder detrás de la patada fue suficiente para hacer temblar su corazón.
¿Arrogancia? ¿Insulto? Ella fue la que subestimó a su oponente.
Scarlet había estado dándolo todo desde el principio.
Ella contraatacó, pero Scarlet esquivó ágilmente sin ningún signo de duda.
Fue un solo intercambio, pero ella lo entendió.
El cuerpo de Scarlet fue perfeccionado a su máximo potencial.
Su visión parecía anticipar los ataques.
Incluso en situaciones imprevistas, mantuvo la calma.
Era algo que solo podía llamar como artes marciales.
Lamentó haber subestimado a Scarlet por un momento, y preparó su espada de nuevo.
Llena de remordimiento y respeto, esperaba que sus sentimientos llegaran a Scarlet.
“¡Ahí voy!”
Scarlet esquivó sus ataques con movimientos mínimos, dejando solo cortes menores.
Sus evasiones eran casi ideales.
Aunque ella no poseía la habilidad de disminuir la resistencia del aire, sus movimientos parecían incluso más rápidos.
Se sentía como si todas sus acciones estuvieran siendo analizadas por los ojos rojos de Scarlet.
De repente, se sintió avergonzada.
Recién se dio cuenta el porqué Scarlet no llevaba un arma consigo.
Un arma era, en última instancia, una cuestión de dinero.
No se trataba solo del coste; el mantenimiento y la capacitación con él requerían dinero.
Justo por eso la mayoría de los estudiantes de la academia, eran o hijos de héroes, o de familias prestigiosas.
Los niños comunes a menudo renunciaban a convertirse en héroes debido al costo.
Pero Scarlet era huérfana.
¿Podría una huérfana permitirse un arma?
¿Podría darse el lujo de mantenerlo o contratar a un maestro?
Por supuesto que no.
Sin embargo, Scarlet había entrado en la academia sin un arma.
Ella entrenó hasta el punto de pasar el umbral de la academia, y solo con su cuerpo.
Sin un maestro o padres.
¿Cuánto esfuerzo puso para alcanzar este nivel?
Incuso si fue despreciada como huérfana, y tuvo que enfrentar la dura realidad.
Ella debe de haber pasado por un dolor terrible, hasta el punto de escupir sangre para llegar a ese nivel.
No cayó y se rindió, sino que se levantó cada vez.
Solo porque quería ser una heroína.
En comparación a eso, ¿qué tan insignificante era ella?
En ese momento, las llamas brotaron de los puños de Scarlet.
El calor la hizo dejar de atacar, perdiéndose en sus pensamientos.
Scarlet no perdió la oportunidad.
Dio un paso adelante, decidida a no sentirse abrumada por el mundo, y lanzó un golpe.
Ese paso.
Aquel golpe.
Las brillantes llamas de su puño parecían encarnar su vida.
Inconscientemente, pensó:
'Qué hermoso.'
Después de la sesión de entrenamiento, durante el almuerzo, vio a Scarlet hablando con alguien en la esquina.
Scarlet asintió con indiferencia a las preguntas, que trataban sobre su entrenamiento de artes marciales, y lo difícil que fue.
Un impulso se elevó en su pecho.
Ella detuvo a Scarlet cuando salió de la cafetería.
Luego, inclinó la cabeza y se disculpó.
Por lastimarla sin saber, por malinterpretar sus palabras.
Pedir disculpas era un acto egoísta.
Lastimando a otros, arrepintiéndose, y todo para luego tratar de aliviar la culpa disculpándose.
Sin embargo, se sintió demasiado avergonzada para no disculparse, e hizo de Scarlet la víctima de su egoísmo.
Después de derramar sus pensamientos, se sintió un poco aliviada.
La mayoría de las personas con las que se disculpó por lastimar sin saber, simplemente desaparecían.
Así que esperaba que Scarlet hiciera lo mismo y esperó, con la cabeza inclinada, a que se alejara.
Pero entonces, sintió un toque cálido en su mano.
“Gracias por disculparte.”
La calidez de su mano y esas amables palabras hicieron que sus ojos se elevaran.
¿Sabía Scarlet lo mucho que significaban esas palabras para ella?
Temiendo derrumbarse, abandonó rápidamente la escena.
Esa noche, acostada en la cama, extendió la mano hacia el cielo.
¿Olvidaría los eventos de hoy con el tiempo?
Sacudió suavemente la cabeza.
El calor de la mano que sostenía la suya aún permanecía, como una marca en su memoria.
Puso su otra mano sobre la extendida.
Una chica que solo había soñado con ser una heroína.
Por primera vez, quiso ser amiga de alguien.
***
Mientras tanto, otra chica se dio cuenta qué un macaron partido en veinte pedazos eran solo migajas, y se desesperó.
Nota del autor
Cuando lees una novela, entre los innumerables personajes secundarios, siempre está el trabajador, de temperamento duro, pero sincero y correcto.
Personalmente, me gustan más esos personajes. De ahí nació Mei.
Me da un poco de pena que malentienda a Scarlet. ¿Creen que tenga algún potencial de heroína, incluso más que Silvia? Me gusta mucho su personaje...
Por cierto, la escena de Scarlet del ayuno la puse porque pensé que el capítulo se estaba volviendo demasiado serio. Ah, y es cierto que las mujeres pueden comer solo una comida al día. Mi hermana lo está haciendo.
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