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< Capítulo 1 – Pléyades #3 >

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La “enfermedad de los nueve meridianos de yin” era una condición en la que la energía yin innata del cuerpo era tan intensa que causaba disfunción en todos los canales del flujo de energía, impidiendo su circulación adecuada.

Por eso, para curarla, era necesario disipar esa energía yin que obstruía todos los meridianos del cuerpo. Para hacerlo, se requería una fuente de energía yang extrema que contrarrestara esa energía yin extrema.

—Sabes qué se toma Uther dentro de medio año, ¿verdad?

—Claro. El Taiyanghuali, ¿no?

—¡Oye, no por nada eres la número dos del servidor, eh?

—Jeje... claro que... ¡Oye! ¿Vas a seguir provocando con lo de segundo lugar?

Cordelia afiló la mirada en señal de advertencia, pero Uther simplemente le sonrió con cara de pillo.

Molestarla ya era divertido cuando solo usaban el chat, ¡pero ahora que podía verle las caras a esa “Tormenta Amarilla” convertida en belleza suprema, la cosa era aún mejor!

—Como sea, como ya sabes, el Taiyanghuali es una carpa que contiene poder yang extremo.

—¿Y entonces? ¿Vamos a ir a pescar?

—¿De verdad eres la número dos del servidor?

—¡Obvio que sí! ¡Soy la número dos!

—Y yo el número uno.

Cuando Cordelia apretó los puños con rabia, Uther cambió rápidamente de tema. Todo era cuestión de saber cuándo presionar y cuándo no.

Además… esta chica y yo somos de escuelas muy diferentes.

Aunque los nombres “Outboxer009” y “Tormenta Amarilla” dominaban juntos el primer y segundo puesto del servidor, sus estilos de juego eran completamente distintos.

Yo era del tipo estratega, y ella era una bestia del combate.

Uther se dedicaba a explotar eventos, personajes e ítems al máximo para obtener puntos de logros. Cordelia, en cambio, se especializaba en farmear monstruos y subir puntos a lo bestia. Aunque ambos conocían muy bien el juego, estaba claro que tenían especialidades distintas.

En fin…

Sacudiéndose los pensamientos, Uther continuó con rapidez:

—Si conseguimos un objeto con poder yang extremo, podré curarme mucho más rápido.

—Eso lo entiendo. Pero, ¿hay alguno cerca?

Cordelia frunció el ceño intentando hacer memoria.

Había varios ítems con ese tipo de poder además del Taiyanghuali, pero no estaba segura de que ellos pudieran conseguir alguno por sus propios medios, al menos por ahora.

—Hay uno. Y está cerca. Seguro ya sabes cuál es.

—¿Eh...? Ah, sí, claro. Ese... ese de ahí... claro.

Cordelia asintió con una entonación tan falsa como leer un texto escolar.

—Sí, ese. Así que ayúdame a conseguirlo. Ya sabes qué necesitamos preparar, ¿no?

—Claro. Lo tengo clarísimo. Obvio...

Ajá, claro que no.

Uther chasqueó la lengua. Aunque divertirse molestándola era tentador, no tenían todo el tiempo del mundo. Así que simplemente se lo soltó:

—Con el Collar del Sol que tiene Raizegang bastará.

—Sí, el Collar del So... ¡¿Raizegang?! ¡¿El demonio Raize—?! ¡Mmph!

Cordelia, sobresaltada, se levantó de un salto alzando la voz, pero Uther logró taparle la boca justo a tiempo.

Le habló en voz baja.

—¡Oye! ¡Estamos teniendo una reunión secreta, ¿te acuerdas?!

Y encima a medianoche, en el más profundo sigilo.

Menos mal que la mayoría del personal estaba fuera en la expedición con su padre. De lo contrario, alguien ya habría venido a investigar.

—¿Ya te calmaste? ¿Te suelto?

Cordelia asintió con la cabeza.

—Bien, te suelto.

—¡Fuu...! ¡Oye, ¿hablas en serio?! ¿Ese Raizegang? ¿El demonio de la Luna Roja?

—Sí, el mismísimo Raizegang de la Luna Roja.

—¡Estás loco! ¡Sabes bien que ese tipo es un abuso de nivel!

Raizegang de la Luna Roja.

Un demonio sellado en el norte del Reino de Sailun, considerado uno de los jefes intermedios más fuertes del juego.

Cordelia tenía razón: incluso siendo jugadores veteranos como ellos, ahora mismo apenas si podían hacer nada. Derrotarlo era imposible.

Uther lo sabía.

—Exacto, ¿cómo lo vamos a matar? Pero eso es muy “Tormenta Amarilla” de tu parte, pensar solo en matarlo.

—Pero dijiste que querías el Collar del Sol. ¡Es su drop!

Hace quinientos años, el caballero sagrado del sol, Garius, logró sellar a Raizegang. Pero antes de morir, el demonio mató a Garius y se llevó consigo el Collar del Sol, reliquia de la deidad solar.

Los sacerdotes creyeron que esa reliquia debilitaría a Raizegang dentro del sello, y así completaron el ritual.

Desde entonces, el ítem quedó como botín de Raizegang.

—No lo vamos a matar, solo le vamos a robar el objeto.

—¿¡Cómo!? ¿¡Y no hay que romper el sello para que salga!? ¿Y luego qué, ah? ¡Yo apenas soy una maga de nivel 1!

—Y yo tengo una enfermedad que me deja peor que un PNJ genérico. Por eso vamos a usar el círculo mágico de Velastin.

—¿Círculo mágico de Velastin?

—Sí, ese mismo. Con eso podemos invocarlo un momento sin romper el sello. Solo le robamos el collar y listo, vuelve a quedar encerrado.

—Suena... coherente, supongo...

Velastin era un hechicero especialista en barreras que destacaba en la parte final del juego. Su círculo mágico podía aplicarse de esa forma.

—Peeero...

—¿Pero?

—Ese círculo... es absurdamente complicado, ¿no?

Cordelia lo recordaba vagamente de haberlo visto en una guía. Servía para testear jefes sellados, pero incluso copiarlo era casi imposible de tan complejo.

Uther asintió con la cabeza.

—Claro que lo sé. Ya me he enfrentado a Raizegang varias veces. ¿No me digas que no sabes dibujarlo?

—¿¡Yo?! ¡Claro que sí! ¡Lo he dibujado mil veces! ¡Me lo sé de memoria!

—¿Verdad que sí? ¡Eres la número 2 del servidor! ¿Cómo no ibas a poder?

Uther le dio unas palmaditas en el hombro con una mirada llena de confianza. Cordelia le respondió con una sonrisa forzada al borde del llanto.

Dios, se le nota todo en la cara...

Ahora entendía por qué nunca hicieron chat de voz. Era pésima mintiendo.

—Como sea, tú eres la maga, así que dibujarlo te toca a ti. ¡Eres mi esperanza, Tormenta Amarilla!

—S-sí... déjalo en mis manos... jeje...

La sonrisa vacilante de Cordelia era todo un espectáculo.

—Entonces, tomemos como objetivo principal conseguir el Collar del Sol de Raizegang.

—¿Pero no está algo lejos? No es como que podamos ir de noche nada más...

El templo abandonado donde estaba Raizegang quedaba en la mitad de la Cordillera Belkain. Incluso desde su ciudad natal, tardarían medio día en carroza.

—Sí, por eso ya pensé en una solución.

—¿Cuál?

—Tú y yo... somos prometidos, ¿recuerdas?

—S-sí, supongo...

Al escuchar la palabra “prometidos”, Cordelia se echó un poco hacia atrás, y Uther hizo una mueca incómoda.

¡Estar comprometido con Tormenta Amarilla!

¡Prometidos!

Era un vértigo total, pero había que usar todo lo disponible.

Esa era la mentalidad del verdadero estratega.

—Así que... salgamos en una cita.

—¿Una cita?

—Sí, una cita en carroza.

—¿Tú y yo?

—Tú y yo. Outboxer y Tormenta Amarilla. El 1 y la 2 del servidor. Juntos, bien unidos.

Si los del chat vieran esto...

Cordelia se quedó blanca del susto, totalmente rígida. Uther tenía la misma cara.

—Ah, y ya casi llega mi “time limit”.

—¿Time limit?

—Sí, tengo la enfermedad esa.

Después de estar al aire libre por tanto rato, las manos y pies ya se le estaban congelando. Si seguía así, colapsaría.

—¿Estás bien? ¿Quieres que te cure?

—Sí, gracias. Por cierto, ¿cómo se siente lanzar magia? ¿Es diferente del juego?

—Mucho. Es impresionante. Es... mágico de verdad.

A diferencia de Uther, que nació débil por la enfermedad, Cordelia era una maga con una base sólida desde el inicio.

De hecho, usó la magia de vuelo para cruzar la muralla.

Quizá por fin recuperando la confianza, Cordelia sonrió con seguridad:

—Jejeje, prepárate para sentir el poder curativo de esta gran maga.

—Adelante.

Cordelia puso la mano sobre la frente de Uther y murmuró un encantamiento. El resplandor verde de su hechizo, combinado con su belleza, era verdaderamente mágico.

—¿Qué tal? ¿Te sientes mejor?

—Sí, ya puedo respirar mejor.

Probablemente lograría volver a su habitación sin problema.

—Entonces me voy.

Cordelia se volvió a poner la capucha. Aunque sus casas estaban relativamente cerca, no eran vecinas, así que tardaría en regresar.

—Perdón. En cuanto me cure, yo escalo tu muro, lo prometo.

—¡Bah! Solo asegúrate de invitar bien a la cita, ¿ok?

—¿Podemos llamarla mejor “misión de incursión a Raizegang”?

—Sí, eso suena más sano mentalmente...

Ambos se pusieron de pie, se despidieron con torpeza.

—Entonces... me voy. Descansa.

—Igual tú. Sueña conmigo.

Cordelia respondió con el dedo medio al aire, luego voló por encima del muro.

—Wow, eso sí que es magia.

Un mundo con magia real, ángeles y demonios.

Uther miró un momento el muro por donde desapareció Cordelia, luego giró la vista hacia las montañas de Belkain.

Raizegang de la Luna Roja.

El Collar del Sol.

La misión... acababa de comenzar.

&

< Capítulo 1 – Pléyades #3 > Fin

Notas:

  • El Yin representa la energía pasiva, fría, interna y oscura.

  • El Yang es lo opuesto: energía activa, caliente, externa y luminosa.

1.8
Traído por
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